Ramsés Figueroa
Inicio Currículum Escritos Proyectos Contacto
login



La función de la mariposa

La quietud engaña, esconde,
a veces guarda las cosas que valen;
las que aguardan,
las que llegan justo en el momento:
y entonces, levantas el vuelo.
—Saargó—


Saliste al escenario envuelta en una tela suave y verde, cubierta hasta el cuello. Bailaste girando, la cabeza primero, el cuello, el tronco, la cintura, hasta quedar de frente al público. Paseaste tu vista sin mirar a nadie, urgando el infinito, y cantaste:

– Hay un viento suave, murmullo de insectos y de aves, silencio de fieras y de humanos. ¡Aquí sólo llega la gente en sueños... no toda y no siempre!


Ahora giras de nuevo, dibujando espirales. La representación se desarrolla con el capullo a punto de abrirse, no antes, habrá que imaginar esa parte. No siempre se da uno tiempo a espectarlo todo, ni a narrarlo. El segundo acto omite al primero; sintetiza, no desdeña.

– El jardín vaticina el cambio. Por eso no llueve y la tierra no tiembla. El temor lo llevo en mí, por dentro. La quietud engaña, esconde. En mi capullo aguardo y tiemblo; en el momento previo, me contradigo: de preferir, ¡quiero quedarme así! ¡Soñando, pendiendo!

Entre el follaje propuesto, enredas la tela que habrá de develarte, sin dejar de dar vueltas. Acaso tu rostro parece moverse más lento, dibujando el miedo, dolor, lo que puede sentirse al vivirlo; y expresa tu cuerpo que marea e inquieta. Tu voz, solamente matiza, es música, vocal y dramática; es más murmullo de insectos y de aves. No narra el cambio, no aclara si duele; si realmente duele.

Disminuyes la velocidad y desciendes al piso, en cuclillas, de frente y desnuda. La tela en el aire cayendo, la excitación de todos, sufriendo y gozando; temiendo, dejándonos llevar. Nuestras voces internas emergen, se elevan, húmedas, gaseosas. Se reconocen y se juntan, se desconocen y chocan. Miedo, adrenalina, incertidumbre, sentimientos profundos con asimétricas densidades, diferentes temperaturas, en el aire se topan, como nubes rivales. Se miden, traspolan, agreden, se tiran golpes al centro, por fuera. El cielo del teatro truena, el agua cae, ahora es tormenta.

Lentamente, te incorporas, con la catársis que aún te escurrre en el rostro de mariposa, en tu actuación que nos ha dejado agotados. Sin lugar para nada más, se cierra el telón, que te cae como una loza, de alivio, de vacío. ¿Te ha faltado entrega, valor?

La audiencia aplaudimos, de pie. Nos apresuramos a buscar la salida, sin abrigo, sin paraguas, sin esas cosas que anteceden y que sólo podrían explicarse en el acto previo al primero. Ya en la calle, abrimos las alas y salimos al mundo.

"...la quietud engaña, esconde. En mi capullo aguardo y tiemblo; en el momento previo, me contradigo: de preferir, ¡quiero quedarme así! ¡Soñando, pendiendo!"

Cuentos

· A la vuelta de la esquina

· Serenata para un cuarto menguante

· Juegos de niños (y de aves)

· En cámara lenta

(4 textos de 22)

Letras sueltas

· La More

· La More II

· De la ficción a la sala

· Estado de tristeza

(4 textos de 47)

blog

Luego de saltar del globo la señorita Gú se dio cuenta de que había olvidado cargar el paracaídas. La caída, según había dicho el jocoso Abigail ...